¿Sueño? Para muchos el café es parte imprescindible del ritual de cada mañana para ponerse en marcha. También a media mañana para aguantar el tirón o después de la comida para vencer la pereza de la tarde. Resumiendo, una dosis de cafeína que, aunque puede sonar un poco adictivo, resumen bastante bien la realidad.

Y es que, según nos explica el barista y experto en café Kim Ossenblok, en el mundo se consumen 2,3 kilos de cafeína por segundo. Eso sí, España en uno de los países más dados a tomar el café descafeinado, con una tasa de consumo del 20%.

Pero si se trata de espabilarse a base de café, ¿cuál es el que tiene más cafeína? Un tema aparentemente sencillo -“el más fuerte”, sería la respuesta clásica- pero en el que influyen diferentes factores. Vaya, que esa idea de que un café corto y bien oscuro tiene más cafeína que una gran taza de café con leche tiene muchas posibilidades de ser falsa.

Tal y como apunta el autor del libro Al Grano, la cafeína depende en líneas generales de 3 factores: la cantidad de café, el tipo de café y el tiempo de extracción, es decir, el tiempo que el agua está en contacto con el café molido y arrastra la cafeína.

Lógicamente, a más cantidad de café, más cafeína. Cuando más largo sea -con la misma cantidad de café- también más cafeína. Y si es una variedad Robusta en vez de Arábica (la más consumida en España), también más cafeína en la taza.

Por trasladar esta teoría a la práctica, un café solo corto –ristretto– tendrá menos cafeína que un café con leche en el que, con la misma carga, dejamos más tiempo el agua pasando por el café molido. Así que esa idea de tomarse un solo bien pequeño y concentrado en modo chupito para despertarse parece que se tambalea.

¿Y si hablamos de café en cápsulas? Aunque se tiende a creer que el número que indica la intensidad del café está directamente relacionado con la cantidad de cafeína, no es así. La intensidad indica el cuerpo y amargor del café, y aunque puede coincidir también con la cantidad de cafeína no siempre ocurre.

Por ejemplo, algunas de las variedades para cafés largos (los Lungo en la terminología de Nespresso, si hablamos de su sistema) tienen más cantidad de café, el tiempo de extracción es mayor y, por tanto, tendrán más cafeína. Al menos en teoría, porque según leemos en la web del fabricante, el blend (mezcla) de variedades de café se hace de tal modo que la cantidad de cafeína (de 50 a 90 miligramos por taza) sea similar a la de un café corto (25 ml) o un expreso normal (40 ml).

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