Septiembre 21, 2018

Qué hay detrás de una taza de café

Cuando te despiertas en la mañana y lo primero que haces es tomar una taza de café, no tienes ideas todo lo que hay detrás de ese privilegio. El tipo de café, la altitud a la que se plantó, los procesos químicos generados durante el cultivo, la forma y la temperatura a la que se tostó… Todo tiene un impacto en el resultado del café, aunque jamás lo hayas pensado. Pero, si a todo ello unimos los componentes que en si tiene una taza de café Il Cafinito recién hecha, seguro que aún te sorprendes más.

Detrás de una taza de café hay una lista muy completa de componentes químicos: cafeína, agua, etilfenol, ácido quínico, ácido dicafeoiliquínico, disulfito de dimetilo, acetitlmetilcarbinol, putrescina (una diamina de fórmula NH2(CH2)4NH2), trigonelina y niacina. Más de la mitad de estos componentes seguramente te suenen a chino, pero si te los traducimos en estados, según su orden de enumeración, quizá los entiendas mejor: estar despierto, agua, energía por la mañana, sabor ácido, antioxidante, aroma a tostado, sabor a mantequilla, aromas no muy buenos, sabor terroso y vitamina B3.

Qué hay detrás de una taza de café

El café se caracteriza por ser rico en sustancias con efectos antioxidantes, concretamente los polifenoles y pequeñas cantidades de algunos minerales como el potasio, selenio, magnesio y fósforo. Al organismo aporta pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B como ácido pantotenico y ácido fólico y algo de vitamina K (un nutriente, por cierto, que el cuerpo necesita para estar sano).

Al ser un extracto, una infusión del grano de café, que es un producto de origen vegetal, como tal, una taza de café tiene algunos componentes que son altamente nutricionales (sus valores antioxidantes), junto a contenido en vitamina B3, como ya hemos mencionado. Además, tiene cafeína, que es un potente estimulante del sistema nervioso central. De la mano de ambos elementos -su poder antioxidante y de la cafeína- han surgido muchos mitos en torno al café, como que quita el sueño, que tiene calorías, que aumenta la presión arterial o que tomar un café antes de practicar deporte nos hacer sudar más.

Sin embargo, detrás de una taza de café hay algo más que sus meros componentes. Hay una excusa perfecta para una conversación de horas. Hay una necesidad de compartir ese gusto con alguien, con alguien especial. Hay diálogos, conversaciones y risas e, incluso, razones para reflexionar.

Detrás de una taza de café hay siempre un pequeño placer que nos recuerda que vamos a poder tener un poco de alegría en ese día que no salió como esperábamos. Hay deseos de estar en compañía de nuestra propia alma y pasar horas rencontrándonos en el laberinto que tenemos en nuestro ser.

Detrás de una taza de café hay inspiración por muchos años, hay suspiros, pueden haber risas y algunas lágrimas. Pero, detrás de una taza de café, -sobre todo para los verdaderos amantes del café-,  siempre está la razón para muchas palabras de nuestro día a día; la excusa perfecta para encontrarnos con alguien o con nosotros mismos y la razón ideal para recuperar el tiempo perdido.

Tiempo de café