La historia del café no sería la misma sin El Caribe. Los países que conforman esta zona llegaron a ser los principales abastecedores mundiales de café, aunque en el siglo XX cedieron ese puesto a otros países de América Latina. Sin embargo, a día de hoy siguen apostando por este cultivo y produciendo, en muchos casos, un café de mucha calidad.

Para contar la historia del origen del café en El Caribe hay que empezar por Jamaica. A esta isla llegó el café en 1728 de la mano de Nicolas Laws. Provenía de Martinica, que fue la primera isla americana en cultivarlo, aunque allí fue rápidamente sustituido por el cultivo del azucar. Las cadenas montañosas de Jamaica ofrecen unas condiciones especiales para que los cafetales tengan un suelo fértil, con precipitaciones regulares durante todo el año, clima fresco y sin riesgo de extremos (ni heladas, ni temperaturas demasiado altas).

Después de Jamaica, el origen del café en las islas del Caribe hay que buscarlo en Puerto Rico, en 1736. Puerto Rico ofrecía unas condiciones idóneas tanto de clima y como geográficas y el cultivo enseguida fue muy exitoso, llegando a ser el cuarto exportador de café de las Américas, ya que su producto tenía una gran demanda en Europa y su tarifa estaba protegida por España.

El cultivo del café en Puerto Rico no solo influyó en la economía de la isla sino también en su historia y en su cultura. Gran parte de la cultura portorriqueña proviene de esos primeros años, en los que parte de la población se desplazó a las áreas montañosas de la isla para iniciar el cultivo de café, dando origen a tradiciones y costumbres alrededor de la siembra de café que todavía perviven.

Siguiendo este recorrido por la historia del origen del café en El Caribe llegamos a Cuba. En 1748, el Contador Mayor de Cuentas de Cuba, José Antonio Gelabert, llevó a la isla las primeras semillas. Gelabert tenía una finca llamada la Aurora (en las cercanías de Ubajay, en la provincia de La Habana) donde impulsó el primer cafetal de Cuba. Aunque curiosamente su intención no fue esa, sino que quería cultivarlo para preparar un arguardiente con la fermentación de sus cerezas, por lo que no primó la cosecha o la preparación del fruto.

Habría que esperar a la década de los noventa para que se produjera un auge en el cultivo de café en la isla. Las causas hay que buscarlas en las revueltas de esclavos en Haití en 1791, que obligaron a emigrar a Cuba a muchos colonos franceses porque sus plantaciones en ese país fueron arrasadas y muchos propietarios fueron asesinados. Estos colonos encontraron terrenos excelentes y unas condiciones climáticas propicias para el cultivo del café en el interior de Cuba y en poco tiempo el país se convirtió en uno de los principales productores y llegó a ser el primer exportador mundial a inicios del siglo XIX.

Otra de las islas del Caribe que forma parte de la historia del café es Trinidad. Aunque el origen de su cultivo es incierto, se sabe que en 1779 ya existían alrededor de 130 cafetales que producían 10.000 arrobas de grano.

Esta historia del café en El Caribe cuenta con una parada más fuera de las islas, Colombia. En la Sierra Nevada de Santa Marta, situada en la región Caribe colombiana, existen 56.000 hectáreas de café sostenible y de altísima calidad, conocido como “el rey de los suaves” por su fino sabor, afrutado y aromático. Además se mantienen las tradiciones tanto de la siembra como del cultivo del café.

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