Cuando tomamos un café y pensamos en su sabor nos solemos decir si está fuerte o aguado, si está amargo o (si le hemos puesto azúcar) está dulce, etcétera. Expresiones habituales pero que no acaban de diferenciar entre los muy distintos cafés que existen. Por eso en Tiempo de Café queremos daros algunas indicaciones básicas para poder disfrutar de muchos más matices de un buen café hecho a máquina de café vending.

Lo primero que solemos hacer es mirar el café, y aquí ya podemos empezar a percibir ciertas diferencias, la oscuridad del café, por ejemplo, indica el nivel de caramelización durante el tostado. A más tostado, más negro es el café de máquina.

Después de verlo, percibiremos su aroma inconfundible. Pero aunque inconfundible, sí tiene ciertos matices. Al igual que sucede con el color, el proceso de tostado también es clave para los aromas que emanan de nuestra taza, ya que dependiendo de cómo haya sido este proceso encontraremos los olores del café, aquellos acaramelizados, achocolatados, con aroma a frutos secos, a jarabes o a cereales.

Además del tostado, la destilación es la responsable de los olores que percibimos durante el retrogusto. Estos serán los terpenos (con esencias de orégano, trementina, achicoria…), los carbones (humo, tabaco, brea…) y las especies (pimienta, nuez moscada…).

Finalmente encontraremos también los olores característicos de los tipos de cultivo y de los tipos de planta. Entre ellos se diferenciarán por cuatro tipos de fragancias, las herbáceas, las afrutadas, las florales y las vegetales.

Todos estos tipos de olores se unirán y mezclarán en diferentes intensidades para crear la esencia única de cada café.

Después de ver y oler nuestro café de máquina estaremos deseando probarlo. Cuando entre el líquido en nuestra boca notaremos 4 sabores distintos, dulce, salado, ácido, y amargo, cada uno de ellos producido por sus componentes. El sabor dulce lo obtendremos por la cantidad de proteínas y carbohidratos de nuestro café, mientras que el gusto salado será por el potasio, fósforo y calcio. Los toques ácidos serán por el málico, tartárico, cítrico y clorogénico, mientras que el amargo será por la cafeína, los fenoles y la trigonelina.

Así pues, la cualidad de amargura intrínseca al café está unida a la cafeína, que nos ayuda a despejarnos, y a su vez, viveza que le dan el málico y el tartárico le otorgan personalidad al café gracias a su acidez.

No obstante, aquellos que tienen un paladar más entrenado, como los catadores profesionales, perciben una subdivisión que identifica más acertadamente al café de máquina. Los sabores acidosos serán característicos de cafés Kenia AA y los colombias, los melosos serán Papua A y Hawai Kona, los vinosos serán cafés arábicos no lavados, los sabores blandos son identificativos de los cafés centroamericanos no lavados de baja altitud, los mordaces son café robusta, y los agriados son, por ejemplo, del Brasileño Minas.

El último punto de identificación del café es el cuerpo, que se identifica por la densidad del líquido y por los elementos que se suspenden en la infusión (generalmente aceites y grasas). En función de estos elementos encontraremos un café grueso (o mantecoso), liso, delgado o acuoso.

Con estas pequeñas indicaciones, y un poco de práctica, podremos empezar a encontrar matices en el café de máquina vending, disfrutando de esta deliciosa infusión con nuevos niveles de placer y en cuatro sentidos. Vista, olfato, gusto y tacto.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

¡¡Espérate!! Descubre lo que realmente te hace falta en el trabajo: una CAFETERA

Sin ningún compromiso personalizamos tu cafetera ideal dependiendo de TUS necesidades reales. ¡Asegura tu bienestar en el trabajo!

¡Gracias! Te llamaremos lo antes posible.