A ciertas horas a algunas personas, tomar un café puede ser un problema ya que afecta al sueño. La cafeína es una sustancia excitante y estimulante que ofrece muchos beneficios, pero que también puede causar efectos negativos, por lo que siempre se recomienda tomar café con moderación o tomarlo descafeinado, sobre todo por la noche para que no te quite el sueño y puedas descansar.

La idea de preparar café descafeinado surgió en el siglo XIX, que fue cuando comenzó el proceso para descubrir cómo retirar la cafeína sin estropear el grano y así seguir consumiendo un buen café, de calidad, pero sin los efectos excitantes. Pero, ¿cuál es el proceso por el qué el café se hace descafeinado? Se puede hacer de tres formas diferentes:

– Tratamiento con agua: los granos de café humedecidos se empapan en agua mezclada con extracto de café verde, al que se le ha reducido previamente la cafeína. A través de un proceso de ósmosis se atrae la cafeína de alta concentración de los granos a la baja concentración del disolvente. Esos granos ya descafeinados se secan con aire caliente.

– Tratamiento con cloruro de metileno: los granos verdes se humedecen en agua hasta que su superficie se vuelve porosa y se dejan en remojo en cloruro de metileno hasta que la cafeína se disuelva. Más tarde se elimina ese disolvente con un evaporador y se lavan los granos y se secan con aire caliente. Es el procedimiento más usado por su relación coste/ resultado.

– Tratamiento con dióxido de carbono: se introducen los granos en unos tambores a una presión de entre 250 a 300 atmósferas y se hace circular dióxido de carbono entre los granos. A esas presiones el dióxido de carbono obtiene una viscosidad similar a la de un líquido y la capacidad de difusión de un gas, lo que le permite penetrar en los granos y absorber la cafeína. Una vez finaliza el proceso, los granos ya descafeinados se secan con aire caliente. Es el proceso que se utiliza en el café descafeinado de alta calidad.

¿Y qué ocurre con la cafeína que se quita a los granos de café? Esa cafeína se purifica y se recupera, siendo utilizada en las industrias farmacéutica y alimentaria para elaborar aditivos, medicinas, suplementos deportivos, bebidas y otros productos.

No todos los tipos de café sirven para hacerlo descafeinado. Se suele partir de las variedades de café arábica, que tiene un menor contenido en cafeína. Además, dentro de este tipo, se prefiere el café cultivado en altura. De momento, el proceso se hace siguiendo uno de estos procesos, aunque se está investigando en laboratorio cuando aparecen cepas o variedades de café con menor contenido en cafeína que el arábica a consecuencia de cruces genéticos y mutaciones.

El objetivo de estas investigaciones es conseguir una planta de cafeto que produzca un café con mucho sabor y cuerpo pero con poca cafeína. En la actualidad, con estos procesos se consigue que un café descafeinado tenga menos de un 0,3% de cafeína, (un café normal tiene de 3 a 4,5%).

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