Aunque cada vez hay más estudios que reconocen los efectos positivos del café en el organismo, lo cierto es que durante el embarazo se sigue recomendando precaución. Si eres una amante del café, no puedes prescindir de esta bebida y te has quedado embarazada, lo mejor es que consultes con tu médico y sigas una serie de pequeños consejos.

Como ocurre con otras sustancias estimulantes, los médicos recomiendan que no se consuma cafeína durante el embarazo por los posibles efectos negativos que puede tener sobre el feto. El riesgo de aborto o parto prematuro por consumir más cafeína durante el embarazo es elevado, ya que la cafeína atraviesa la placenta, afectando al desarrollo del bebé y puede dificultar el aporte de oxígeno y de nutrientes al feto. Pero también es cierto que la ansiedad que puede generar el no tomar una taza de café puede ser más perjudicial que su consumo, por lo cual han aceptado que un consumo moderado no es dañino durante el embarazo.

¿Qué se entiende por moderado? Pues la cantidad es menos de 200 miligramos al día de cafeína, lo que equivale a tres tazas pequeñas de café. Hasta aquí buenas noticias si te gusta el café. Sí puedes tomarlo si te quedas embarazada. Pero has de tener en cuenta que la cafeína está presente en otras bebidas, como las energéticas y el té, o en alimentos como el chocolate. Si vas a consumir alguna de ellas, reduce las tazas de café. Por eso los expertos suelen poner el límite en una taza al día y sustituir el resto por infusiones libres de cafeína como la menta, la tila o la manzanilla.

A algunas les puede parecer exagerado solo tomar una taza de café al día pero, aunque sea una frase muy manida piensa que no solo tienes que preocuparte por ti, ahora tienes que pensar por otra persona.

Y si el café lo tomas para combatir la somnolencia y la fatiga, piensa que a una mujer embarazada le cuesta más eliminar los efectos de la cafeína en su cuerpo. Si de normal el organismo tarda entre cuatro y seis horas en eliminarlos, en el caso de las embarazadas tarda hasta 18 horas, aumentando el estado de alerta que provoca la cafeína.

Esta precaución a la hora de tomar café también debe extenderse después del embarazo, si vas a amamantar al bebé, porque también puedes pasarle cafeína y afectar a su desarrollo. Es recomendable en estos casos sustituir el café normal, por el café descafeinado, ya que este apenas contiene trazas de cafeína, por lo que es la opción más utilizada por las mujeres en estado de gestación.

Así que si te quedas embarazada, puedes seguir tomando café en pequeñas cantidades o pasarte al descafeinado, ¡que está igual de bueno!

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