Si eres un amante empedernido del café, probablemente ya hayas oído hablar sobre el Kopi Luwak, el café más caro del mundo. Tomar una taza puede costarte hasta 75 euros. Lo curioso de esta variedad es que se obtiene moliendo los granos de café extraídos de los excrementos de la civeta, un mamífero mezcla entre gato y zorro de Indonesia.

Pues bien, a este exclusivo producto le ha salido un competidor: el café de elefante. Se produce en Tailandia, y se conoce con el nombre de Marfil Negro.

Son muchos los curiosos de todo el mundo que se han acercado a probar este café, que es digerido y expulsado por los elefantes.

El principio de la historia es bastante curiosa. Los elefantes asiáticos son muchas veces atacados por invadir la plantaciones de café en busca de los pequeños frutos. Consciente de ello, un canadiense llamado Blake Dinkin, que conocía el proceso del Kopi Luwak, propuso hacer lo mismo con elefantes. Los cornacas o mahouts (guías y cuidadores de elefantes) lo tomaron por loco.

Pero la decisión ya estaba tomada, y recorrió más de 35 santuarios de elefantes de Indonesia, Laos y Tailandia para rescatar a estos animales y a sus cuidadores, dándoles una oportunidad de ganarse la vida de una forma sostenible y digna.

¿Cómo se obtiene?

El proceso para crear este café se inicia con la selección de los mejores frutos de las mejores plantas de café de la reserva Golden Triangle, en Tailandia. Después son ofrecidos a los elefantes, que se los comen. Durante la digestión de los frutos, algunas enzimas del tracto digestivo rompen parte de las proteínas de los granos de café, eliminando parte de su amargura. La fermentación en su estómago aporta un sabor más dulce y complejo de lo habitual.

Los responsables del Marfil Negro, aseguran que el proceso que siguen los granos en el aparato digestivo de los animales equivale a un cuidado tueste a fuego lento. Es importante resaltar que el grano de café queda protegido por el fruto que actúa de caparazón. Terminada la digestión, son expulsado a través de las heces. El café es entonces recolectado, lavado y tostado, listo para su utilización.

Aquellos que lo han probado resaltan su delicadeza, su punto óptimo de amargor y un especial sabor aportado por el resto de alimentos, como plátanos o caña de azúcar, que comen estos elefantes tailandeses.

Si quieres probarlo, solo podrás encontrarlo en hoteles de lujo de Asia, donde cinco tazas del tamaño de un expreso se venden por más de 60 euros. Su precio se debe a escasa producción, con apenas 150 kilos al año.

Lo mejor de este café, aparte de su sabor, es su labor social y sostenible. Un 8% de los beneficios se destinan directamente al cuidado de los elefantes de la zona. Además su recolección proporciona un ingreso extra a los mahouts y a sus familias. ¿Os animáis a probarlo?

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