La denominación de origen en el café, y en otros productos, es un sello de calidad de producto, que nos permite saber que tiene unas características singulares propias de una zona determinada. Su etiquetado como D.O. garantiza esa calidad y esas características y a los productores les da una protección legal contra terceros y les facilita el acceso a los mercados.

Por eso varios países productores de café han decidido apostar por proteger su reputación, mantener la calidad del producto, posicionar sus marcas y asegurarse cierta protección en los mercados internacionales a través de la obtención de la D.O. de su café.

El primero de ellos fue el Café de Colombia. Hace ya más de diez años decidieron impulsar el reconocimiento de un estatus especial para su café, a través de la obtención de la denominación de origen. Este producto es catalogado como uno de los mejores del mundo entero.

En principio lograron el reconocimiento de la Denominación de Origen Café de Colombia en países próximos como Perú, Bolivia y Ecuador. Más tarde se unieron la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos y en 2013 se consiguió que el Café de Colombia fuera la primera denominación de origen extranjera en ser aceptada por Suiza. Un éxito sin precedentes en un país que es sede de numerosas empresas que utilizan el café en sus productos, como Nestlé, Starbucks o Craft.

Conseguir tener un etiquetado con la D.O. no ha sido un proceso fácil. Es necesario demostrar el vínculo entre la calidad y el origen del café y documentar el proceso de control para asegurar la calidad durante todo la cadena de producción. Después han tenido que pasar las revisiones correspondientes de las autoridades de cada país para obtener las marcas de certificación (en Estados Unidos y Canadá), la denominación de origen (en Colombia y el resto de Latinoamérica) o la Indicación Geográfica Protegida que otorga la Unión Europea. Por ello no es de extrañar que el marco legal de Café de Colombia sea muy estricto en temas de control y protección (uno de los más elevados que existen).

Siguiendo el ejemplo de Colombia, Puerto Rico se ha lanzado a conseguir su propia denominación de origen para su café. A principios de este año, el gobernador de esta isla ha firmado la ley para comenzar con este proyecto que verá la luz en 2019. Así otro de los mejores cafés del mundo trata de proteger su prestigio y su calidad, con unos parámetros bien definidos para que no haya lugar a confusión.

Así, para lograr que en el etiquetado ponga denominación de origen 100% de Puerto Rico, los granos no podrán tener más de cinco defectos en una muestra de 300 granos, el contenido de humedad debe estar entre el 9% y el 13% y la muestra no tiene que contener granos verdes. Además el etiquetado debe explicar si el café está mezclado con grano extranjero para diferenciarlo del café 100% puertorriqueño. Con estas medidas, y unas cuantas normas más para garantizar la calidad y la prudencia, Puerto Rico quiere impulsar la promoción de su café a nivel internacional y cuidar una herencia de más de 275 años de historia.

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