Durante la historia moderna, el café ha sido una bebida martirizada y desprestigiada a lo largo de los años. No ha sido hasta las últimas décadas cuando los científicos e investigadores se han dado cuenta del error y han empezado a ver los grandes beneficios del café (reducir el riesgo de contraer enfermedades hepáticas, prevenir la esclerosis múltiple o proteger nuestra piel, entre otras muchas cualidades).

Pero uno de los descubrimientos más curiosos de los últimos años nos viene del artículo Association of Coffe Drinking with Total and Cause-Specific Mortality (Asociación de beber café con mortalidad total y causas específicas) publicado en The New England Journal of Medicine. En esta investigación se buscó la relación entre la costumbre de beber café y la mortalidad en general, sin necesidad de tener relación con la negra bebida.

Según este estudio, los hombres que beben entre 4 y 5 tazas de café al día tienen un riesgo de muerte un 12% menor que los que no lo hacen, mientras que en mujeres el porcentaje es aún más bajo, un 16%.

Este estudio se llevó a cabo analizando a un total de 402.260 estadounidenses (siendo 229.119 hombres y 173.141 mujeres) de 6 estados diferentes, a los que se les evaluaron el consumo de 124 alimentos, pero haciendo especial hincapié en el café. El análisis se inició en 1995-1996 para ser concluido el 31 de diciembre de 2008, observando tanto los patrones de consumo del café, como la causa de la mortalidad de los sujetos investigados.

Entre las más de 52.000 personas que fallecieron durante el estudio, dicha mortalidad se solía enmarcar en dos grandes grupos: la mortalidad total y la mortalidad por una causa específica. Durante el estudio se clasificaron las distintas causas específicas en tipologías como las causadas por el cáncer, una cardiopatía, enfermedades respiratorias, algún evento cardiovascular, diabetes, infecciones, accidentes y lesiones.

Entre todas estas causas de muerte, los cafeteros tuvieron una mortalidad menor a causa de infecciones, lesiones y accidentes, enfermedades respiratorias, accidentes cardiovasculares, problemas cardíacos y diabetes.

Aunque este estudio no dé unas propiedades de únicas y específicas al café como bebida anti-mortalidad, sí que nos aporta datos sociológicos sobre la forma de vida de los consumidores del café. Curiosamente, según indica el estudio, los amantes del café descafeinado no se diferencian sustancialmente de los que prefieren la negra infusión con cafeína.

Este estudio americano no hace más que romper con muchos de los mitos que se suelen tener alrededor del mundo del café, evidenciando que en verdad existe una asociación inversa de la negra infusión con una gran cantidad de causas de muerte. Así pues, podemos estar tranquilos cuando vayamos a tomar algo a la máquina de vending de café de nuestra oficina, nos podemos permitir un capricho de vez en cuando.

 

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