Hay algunas veces que queremos disfrutar de una negra taza de café sin tener que lidiar con los efectos de la cafeína. Por suerte, con los años podemos acercarnos a una máquina de vending de café para tomarnos una infusión descafeinada, disfrutando del mismo sabor sin tenernos desvelados toda la noche.

Pero, ¿cómo se quita la cafeína del café? Como todos sabemos, esta sustancia es parte intrínseca y natural del café, por lo que eliminar esta parte del mismo es una obra de nuestros químicos.

Para llevar a cabo este proceso, normalmente (aunque no siempre) se trabaja con variedades de café que tienen menos cafeína, por ejemplo la arábica o el robusta, ja que, dependiendo de la variedad, un grano suele contener entre un 0’8% y un 2’5% de esta sustancia. Aun así, sigue siendo necesaria la eliminación de la cafeína, llegando a conseguir entre un 0’1% y un 0’3% por grano.

La descafeinización suele venir de tres posibles procesos químicos que empiezan todos del mismo modo, poniendo a remojo los granos para que abran sus poros. No obstante hay diferentes procesos.

Extracción por agua

Después de humedecer los granos, estos se empapan con una mezcla de agua y un extracto de café verde al que ya se le ha reducido la cafeína. Posteriormente, gracias a un proceso de osmosis, la alta concentración de cafeína en grano se pasa al disolvente, por su nivel más bajo de cafeína. Posteriormente se extrae el líquido y los granos de café se secan con aire caliente.

El líquido que ha sido extraído se filtra mediante carbón activo, este absorbe la cafeína al mismo tiempo que deja compuestos adicionales que añaden sabor al líquido. Finalmente este será utilizado para la siguiente extracción de cafeína en los próximos granos de café.

Extracción con cloruro de metileno

Tras abrir los poros del café, este se pone a remojo en cloruro de metileno, componente químico que elimina la cafeína del propio grano ejerciendo de disolvente químico. Una vez disuelta, el disolvente se quita mediante la evaporación y se lavan los granos, secándolos posteriormente con aire caliente.

Este proceso es el más utilizado en la industria del café ya que es el proceso más económico.

Extracción con dióxido de carbono

Para este proceso se somete a los granos a una alta presión (se les mete en tambores con 2500-300 atmósferas) al mismo momento en que se hace circular dióxido de carbono (CO2). Con la presión, este gas adquiere cierta viscosidad, como si fuese un líquido, y le permite adentrarse en los granos y disolver la cafeína. Este CO2 se filtra mediante carbón vegetal, permitiendo que el producto vuelva a ser utilizado en el proceso. Finalmente, los granos de café son secados con aire caliente.

Este tipo de descafeinización es la más utilizada por para el café de máquina de vending de alta calidad.

Nueva vida a la cafeína

Para dar una nueva vida a la alta cantidad anual de cafeína que se extrae de los granos de café, la industria cafetera suele comerciar con industrias como la farmacéutica o la alimentaria, utilizando esta cafeína en medicamentos o como aditivo en refrescos o bebidas energéticas.

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